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martes, 12 de febrero de 2013

Diez mentiras sobre el sexo.



Desde que oímos pronunciar la palabra sexo somos conscientes de que nos encontramos ante un gran descubrimiento. A todos nos gusta el sexo, practicarlo y por supuesto, también hablarlo, pero lo cierto es que aunque haya muchos “valientes” que hablan sin tapujos del arte de deshacer las camas, todavía son bastantes los que bajan la voz cuando sale el tema. Por culpa de estos últimos, a lo largo del tiempo el sexo se ha ido rodeando de un halo de misterio que no ha servido más que para crear inseguridades, complejos y miedos y es por ello, por lo que hoy, me he propuesto desmontar las diez mentiras del sexo.

-Virginidad: Eterna enemiga de ellas, por miedo a que les duela perdiéndola, y de ellos, porque se mueren por perderla. El concepto de la virginidad siempre ha sido algo machista y es que no hace tanto, si una mujer no lo era, se convertía en poco menos que una fresca, y si un hombre sí, en el más tonto del grupo. Ni una cosa, ni la otra. Si lo eres, seas chico o chica, hasta cierta edad, no es ninguna vergüenza, que es peor ir de experto y quedar de paleto, y si no lo eres, pues tampoco, que ese rollito de “yo no sangro porque de pequeña me montaba mucho en la bici” ya no cuela, que cómo dice mi amiga Sheila, ella siempre montó mucho en bici y no fue así como perdió eso que cuando se pierde, ya no se encuentra.

-Tamaño: Que si los negros la tienen muy grande y los chinos muy pequeña, que si no importa el tamaño si no cómo saber usarlo, que si es mejor grosor que longitud, y otros inventos que no sé muy bien a dónde llevan pero a buen puerto seguro que no. No nos engañemos, el tamaño sí que importa, tanto por arriba como por debajo y las diferencias raciales relacionadas con él se darán unas cuantas al año, pero no ocurren siempre, igual que todos estaremos de acuerdo en que no sirve de nada saber pintar cuadros si no tienes con qué pintarlos. En cuanto al tamaño, está bastante claro que en el término medio está la virtud que las miniaturas para las exposiciones y los misiles para las guerras y ese tipo de ocasiones.

-Tiempo y cantidad: El tiempo y la cantidad siempre fueron motivo de discusión y sirven para vender la existencia de unos seres superiores que son como las pilas Duracell y de otros inferiores que a final de mes no es lo único a lo que no llegan. Entre ellas los dividen en los del rollo “aguanta horas y horas, me deja muy cansada” y los de esa versión denominada por una buena amiga “para cinco minutos de mierda no me bajo ni las bragas”. Entre ellos todos aguantan mucho y son muy superiores pero a la hora de la verdad, nunca es tanto cómo dicen, que cuando se trata de calcular tiempos suelen tener algún despiste. En la duración, como en todo, hay que conseguir equilibrar la balanza que aunque no es verdad que “lo poco gusta y lo mucho cansa”, tampoco que “cuanto más, mejor” que a ver quién se marca los 12 que defendía aquel personaje del corazón y a ver también quién es quién los aguanta.

-Precauciones: En cuanto a los precauciones no me voy a convertir en un folleto de embarazos no deseados y enfermedades de nombres impronunciables, pero lo cierto es que sí hay que tener cuidado. Si no conoces, pon precaución, y si conoces, a veces también, que los trucos marcha atrás son los causantes del mayor número de embarazos y que las enfermedades no entienden de mínimos contactos. Ahora sí, tampoco es plan de exagerar, que todavía oí no hace mucho aquel supuesto de qué pasaría si una chica se baña en una piscina en la que no sólo hay agua. No voy a seguir que todos sabemos cuál es el final de este supuesto.

-Sado y otras prácticas “novedosas”: Siempre defendí que la libertad en el tema sexual es fundamental, pero me sería imposible negar que todo tiene sus límites. No voy a entrar a valorar a cada cual pero según mi opinión personal, si eres alguien medianamente normal y cuando os vais a acostar, te aparece con un látigo y un antifaz, empieza a correr si es que no consigues volar, porque eso por mucho que ciertos libros lo intenten poner de moda, a la libido la acojona, y funcionar, lo que se dice funcionar, no funciona.

-Exigencias: El sexo es diversión, nunca obligación. Si te pone horarios, fechas señaladas o viene con el rollo de “hoy toca”, huye, que puede tocar pero también puede que lo último que me apetezca es que seas quien me toque. Fijar momentos para tener sexo es un claro ejemplo de cómo perder la pasión y el deseo, de cómo perderlos y nunca encontrarlos porque si te sientes en la obligación, antes que meterte en la cama preferirás tragarte algún programa o leerte cualquier libro del que sacar alguna absurda reflexión.

-Quedarse a dormir: Otro mito absurdo que hemos dejado que suba como la espuma y es que si después de acostarte con alguien se queda a dormir es porque te quiere,y si no, porque sólo quería eso. Pues no, no estoy de acuerdo y es que aunque puede que a veces sea así, también es posible que se quede a dormir porque le dé pereza salir con el frío, o que no por miedo a molestarte. Si quieres que se quede, díselo y si prefieres que se vaya también, que la sinceridad es la base de cualquier relación sexual o de amor.

-Lugares de excepción: El sofá, la cama, encima de la lavadora o detrás de la secadora, no, no nos vamos a engañar, probar puedes probar muchos sitios que en la variedad está el gusto, pero no vengas con historias de lavadoras centrifugando mientras que le estáis dando o rollos de en la mesa del salón, que a la hora de dar rienda suelta a la pasión es verdad que cualquier sitio viene bien pero si se convierte en habitual, mejor que tengas una cama que poder deshacer, que las espalda se resiente y las piernas, casi siempre también.

-Luz y oscuridad: Debate sin final entre los partidarios de la completa iluminación y los que se quedan con poco más que un apagón. En mi opinión, no es plan que se convierta tu habitación en un estadio olímpico planteado para la observación pero tampoco que la mejor opción sea acabar con la visión y sólo intuir, que los ojos los tenemos para ver y depende de en qué prácticas no está demás tener los cinco sentidos completamente aprendidos.

-Tríos, cuartetos, intercambios y grabaciones: Al igual que en el sado y otras prácticas de dudosa reputación, no entraré en las preferencias de cada cual, pero si te vas a meter en tríos y demás, mejor que tengas claro a lo que te vas a enfrentar, que de boquilla quedará muy bien pero una vez en faena, igual no te apetece tener que compartir lo que nunca antes compartiste. En cuanto al tema de la grabación del momento de pasión, cuidado, que las parejas se quieren mucho y tal, pero las rupturas son muy dolorosas y puede que a más de uno le apetezca enseñar cosas que tú no quieras ni recordar.

El sexo está lleno de tabúes, de mentiras y de pensamientos no dichos, por todo esto no estará de más saber, mientras conseguimos convertir en una actividad natural y divertida algo que es justamente eso, que no somos los únicos que queremos acabar con estas diez mentiras sobre el sexo.

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